A QUIEN LO LEA:

 3eacee7ab231c2c7480169b4fbe07b40

18/09/2587

 A quien lo lea:

 Escribo estas líneas en papel ya que por muy inteligentes y superiores que se crean, estos monstruos tentaculares seguro que no tienen ni idea de qué es este material tan olvidado hasta en nuestro planeta, y mucho menos pueden reconocer la caligrafía humana.

 Bien, me remonto al principio de los hechos tan conocidos por todos ya. Hace una semana bajaron de los cielos varias naves. En nada llegaron los tanques, todo se llenó de militares, pero antes de disparar alcanzaron a ver la bandera blanca. Una bandera blanca ondeaba en la escotilla de la nave y esta estaba decorada con varios símbolos de la paz con flores. Por una especie de altavoces sonaba “imagine” de John Lennon.

La gente enseguida se relajó, pero yo sigo sin creerme nada de esto. Bajaron y enseguida empezaron con toda esta farsa, que si venían en son de paz, que si los representamos de una manera muy agresiva y no son así, bla bla bla. El caso es que asignaron a cada alienígena un guía ya que en principio no sirve cualquier humano. Así que asignaron a los modificados como yo. Ya se que no soy cien por cien modificado, solo tengo el brazo derecho y el oído mejorado robóticamente, pero ya me podía comunicar con ellos ya que al tener el oído modificado puedo cambiar las frecuencias de sonido y puedo escucharlos. Nos han regalado a cada uno un diccionario que cuando acabe todo quemaré porque no quiero nada que tenga que ver con esto. Y acabará pronto porque voy a destapar a mi “protegido”, como los llaman. Qué irónica la vida, llamar protegido al que te matará en cuanto te confíes.

 Me llamo Carlos y, por si no aparezco, él se llama Tobby, bueno, el apodo que escogió, su verdadero nombre lo desconozco.

 Ayer creo que lo pillé haciendo un invento extraño. Entré en su nave a buscarlo para ir a enseñarle la sagrada familia y estaba trasteando con algo. Me escondí ágilmente para poder espiarlo, lo vi trastear con un objeto extraño que hacía muchas luces y cuando me disponía a saltar encima suyo para pillarle se giró y me sonrío alegremente sosteniendo un pastel donde se veía un símbolo de la paz y una cara feliz. Le tiré el pastel al perro del vecino y sigue vivo, así que creeré que no es un intento de asesinato, a menos que tengan un veneno que solamente afecte a la raza humana.

 Hoy intentaré pillarle otra vez, a ver si me ingenio algo para sacar su verdadero ser. Por mucho que le haga preguntas sutiles no cae en mis ramas. Tendré que drogarle a ver si así se relaja un poco y me confiesa algo.

 Parece que no hay nada que tenga para confesar. Es un alienígena estupendo y no haría daño a nadie. Como sus compañeros. Confiemos en ellos y ayudémosles a subir al poder pues nos llevarán a un glorioso futuro.

Gracias por leerme,

Carlos.

Anuncios

DANZA FEBRIL.

6733c90575b38edae9701f844a0ceff8

La línea de su figura se desdibuja a través de la nieve que cae cada vez más abundante. Algunos copos rozan su piel y se evaporan al instante. Los copos blancos crean un contraste con su piel negra haciendo figuras extrañas mientras ella danza. Queridos espectadores, ella es Shaira. Frente a ella, danza Malik, piel morena, los copos de nieve le mojan el torso difuminando sus pinturas tribales. El ritmo de los tambores se va acelerando y empieza la lucha.

Primero un movimiento de manos, los hombros, la cintura, un contoneo lento. El ritmo de la música va acelerando y con ella los cuerpos van danzando, se acercan, se alejan, se buscan, se desprecian. Van girando, siempre con la mirada puesta en el rival. La mirada busca más allá de los ojos del otro, necesita más, saciarse, beber del otro cuerpo. El calor va subiendo y la nieve va creando un charco a sus pies, ellos ni lo notan, parecen flotar.

Ambos son fuertes, energéticos, buscan sobreponerse y tomar el control, pero ninguno cede, la danza más violenta que hemos visto en meses.

A medida que la nieve coge ferocidad su baile se vuelve más agresivo, más cercano, ya no buscan poder, buscan calor. Ella se entrelaza con sus brazos, ambas piernas buscan cobijo en las del contrincante. Todo el público siente el calor y el vapor como una llovizna encima de ellos.

AL VECINO NI SE LE LEVANTA.

IMAGEN-16608184-2

Deshechos, basura, mierda. Mire donde mire todo está lleno de mierda. ¿Otro día más? No. Solamente he sobrevivido otra noche más. Joder, me pica el brazo, está empezando a salir sarpullido. Y encima ya está el viejo de abajo con los gritos otra vez, ¿cuántas putas trae a la semana? Pero si ni se le debe levantar. ¿debería ir al médico? Y la botella vuelve a estar vacía. Tendré que ir a comprar otra que me de calor, como al de abajo las mujeres. Que cabrón, menos mal que pude enchufarle el muerto a la Mariana la última vez que le robé algo, con ellas si es blando. Me pilla y no sé si lo cuento. No se le levanta pero que fuerza tiene el mamón.

Empieza a oler raro el piso, ¿cuánto hace que no compro comida? Que no se me olvide bajar a por un par de botellas. Mejor tres que viene esta noche el Rodrigo y joder como le da a la bebida. He de llamar a la Mariana a ver cuándo tiene un ratete y se viene, igual si me la camelo un poco me la chupa gratis.

¿Qué hora es? Apenas son las siete de la tarde, aún hay luz. La de enfrente vuelve a mirarme por la ventana, tendré que ir a preguntarle que coño quiere otra vez. La última vez me llamó loco y me tiró agua por el balcón, pero yo sé que me mira. Y la rubia de bote del piso de al lado también. Las mujeres están todas locas. La niña del vecino se aparta cuando paso, ni que me la fuera a comer. Si no tiene ni chicha ni tiene nada. Como el cuento ese que me contaba mi madre de la abuela y el lobo.

¿Desde cuándo me pica el brazo? Mínimo un par de semanas, que vino el Rodrigo diciéndome que le habían pasado algo muy bueno. Joder si era bueno… Doce horas de colocón. Estoy seguro de que se llevó mis diez euros. ¿Me ha devuelto el chino mi dinero? Bueno, igualmente iré a pedírselo y si cuela, cuela, que aún quedan varios días para que me paguen y ya estoy sin blanca. Con lo que se deja la peña en el puti deberían pagarme a diario, que los marrones me los tengo que comer yo. Bueno, si no me paso a ver al viejo verde de abajo con la excusa de si le he de mandar a un par esta noche y miro a ver qué tiene por ahí tirado.

¿A qué día estamos? Miércoles aún. Tendré que ir por la calle Andalucía, que estará pidiendo el cojo a ver qué se cuenta y si sabe de alguien que pase barato. Menuda basura pasan últimamente. Y menuda basura los que pasan. Que si el perro peleón, los tatuajes para ir de duros y luego no tienen huevos a nada. Un día le daré a uno un sustillo y me llevaré todo lo que tenga. Igual debería empezar a pasar, yo si qué tendría mercancía buena, y buena de verdad. 

Tendré que pasarme hacerle una visita a la vieja y a ver si me invita a comer algo decente. A ver si cuando voy no está mi padre y no me toca la moral. “Has tocado fondo.” ¿qué sabrá? Los otros si que han tocado fondo. El Rodrigo con todo lo que se mete, la Mariana con todo lo que debe tener por ahí abajo, el de abajo creyéndose el putas pero con disfunción. Yo voy tirando joder, ni bien ni mal. Otro día más, con la comida pudriéndose, el vecino gritando.. El brazo este se me está poniendo peor. Ya está la vecina mirándome desde su balcón.  Lo único bueno del día es la borrachera de esta noche, y el pico de la semana pasada, aparte de eso… Deshechos, basura, mierda. Mire donde mire todo está lleno de mierda.

RAYO DE LUNA.

2119f90483435a28fd4c516d2b186f93

“Ojalá me alcance el rayo, en el centro del pecho, aquí.” Dice siempre señalándose al corazón. “Y que me remueva, me remueva y solo queden cenizas y un par de zapatos viejos. Rompe, rompe, quema, quema, sin cuidadito, solo un rayo partiéndome entera, un rayo haciéndome sentir algo.” Después se ríe y se peina con mucho cuidado su largo pelo gris, se mira al espejo y sonríe con sus tristes ojos blancos. Sentada en su tocador, canta las canciones que le cantaba su madre y se peina el pelo plateado que recuerda a la luna, o a una estrella, depende del ángulo desde el que la mires, y ella sigue cantando y peinando.

Cuando acaba se sienta a los pies de la cama y con trabajo se quita los zapatos. Los zapatos pesan siglos, lleva tanto con ellos puestos que tienen más recuerdos que su memoria y pesan. “Algún  día me tiraré con ellos al mar y ya no saldré más.” Entonces se tumba en la cama y vuela, vuela muy lejos, pasando por todos los países que ha conocido, viviendo en todos los besos que una vez le regalaron o prestó, y que nunca le devolvieron. Soñando todos los sueños que alguna vez intentó rozar con sus dedos y se alejaron antes de que pudiera despertar.

Desde su torre en la cara oculta de la luna ve los planetas que ya no sabe contar y les cuenta historias para que duerman. Los planetas sonríen porque ya se los saben todos pero la escuchan con atención, su voz es magia que te hipnotiza y te arrulla. Ahora todos duermen y ella empieza su día, siempre a solas, sembrando granos de plata para que nazcan estrellas que contengan historias y que nunca terminen.

 

 

 

 

SINSENTIDOS.

ff3f91687ec423310f4ddd174ccc1da0

Nos partimos por dentro y dejamos que llueva, que humedezca las ramas más secas y escondidas. ¡Qué broten unas nuevas! ¡Que caigan mil rayos! ¡Tiremos la balanza al suelo y empecemos con los saltos! ¿Viva la vida y arriba el amor? ¡Si ya todo está acabado! ¡Mira! Ya entran las dunas y la arena lo entierra todo. Corramos y dejemos plantada la bandera en medio del huracán.


911cf8c3d809a922de94f65bd07a3f85.jpg

El círculo de la comedia empezó, todos empezaron a reír. Trágicamente, uno de los asientos se descolgó y acabó mirando hacia el cielo. Allí vio la libertad. Todo se extendía ante ella ahora, cuando antes, en ese círculo, no podía ver más que comedia, comedia y comedia. Se levantó y sintió como las luces de unos barcos la llamaban desde lejos. Se fue acercando, sentía que debía meterse en el mar, nadar lejos de todo aquello, pero algo la paró. Se paró al sentir el agua rozando sus pies. Alzó la mirada y vio el paisaje, una carcajada le subió por la garganta y se escapó por sus labios, pues  todo encajaba perfectamente y tenía sentido, todo era una pintura. Una pintura que se movía a nuestro alrededor, escondiéndose en forma de paisaje. Volvió a observar el paisaje, la luna, roja, encajada en la esquina derecha, sonriente, donde antes no había nada, donde solo había vacío.

Necesitaba encajar ese momento en algún recoveco de su cuerpo, sin ese pedazo ya no sabía cómo encajar nada. Corrió, se alejó para poder grabarlo en su ser y que quedara constancia, que no cayera en el olvido pero al volver… todo se desmoronó. El paisaje ya no era el mismo, todo estaba tapado, nublado, y no encajaba. Se volvió, triste, al círculo de la comedia, donde todo era comedia, donde solo habían risas.

Volvió una última vez. Necesitaba encontrar la manera de poder encajarlo, las piezas se rompían, se caían sin nada que las juntara. Esta vez estaba más claro, sabía qué había que hacer. La pintura que antes simplemente estaba plasmada ante ella, sin pertenecerle lo más mínimo, ahora estaba bien guardada en su memoria, escondida entre pedazos  de recuerdos diarios que no tenían sentido pero llenaban ese vacío. Y se rió, se rió muy fuerte pues la comedia estaba en todas partes, pero si te fijabas, podías ver claramente las pequeñas grietas que dejaba para que pudieras salir.

TRAZOS REBELDES.

ed93e317-d4e0-430a-b4f5-a40f0aa209ee

 

Lo compró en una pequeña tienda, en un callejón que no volvió a encontrar. “Lo típico.” le decían todos cuando se quejaba. Era un bolígrafo más bien feo, no tenía nada de especial pero algo dentro de ella le obligó a comprarlo.

Dibujaba para distraerse en el margen de sus apuntes, sin darse cuenta de que todos sus garabatos desaparecían cuando giraba la página. Un día, inspirada, dibujó una criatura extraña: tenía cuerpo de pulpo y cabeza de perro. Dejó la libreta abierta y fue a por una taza de café. Al volver, la criatura corría por su escritorio. Se le cayó la taza al suelo y corrió ella también fuera de la habitación asustada. Cuando se tranquilizó fue a por un vaso y la atrapó.

–  ¿Qué eres? – Pero la criatura no le contestó, lo único que le parecía escuchar era un ladrido ahogado. La miraba quieta, sentada en el centro de la jaula hecha por el vaso.

Volvió a mirar al papel e hizo una prueba, esta vez dibujó un muñeco palo, se lo quedó mirando y vio como poco a poco se fue despegando del papel.

– ¿Qué eres? – Volvió a preguntar.

– Basándome en los hechos. – Dijo con aires de intelectual. – Parece que soy una creación tuya. – Se miró el cuerpo. – A simple vista no pareces tener un don especial para el dibujo.

– Un poco de respeto, ¿no? O te borro la boca. ¿Por qué has salido de la hoja?

– ¿No lo has hecho intencionadamente? Permíteme decirte que esperaba una creadora un poco más suspicaz la verdad y…

Ella lo cogió y se lo puso delante de la cara

– Si no vas a aportar nada que sirva de ayuda mejor cállate.

Miró la libreta pensativa y cogió un lápiz. Después de media hora tenía un dibujo de algo parecido a un unicornio y lo miraba con emoción.

– Siempre he querido tener uno. – Le dijo al muñeco palo.

Pero no cobró vida. Probó a hacer un garabato más simple con el lápiz pero tampoco funcionó y acabó por mirar con suspicacia al bolígrafo. Lo miró de cerca.

– ¡Pero si no me costó ni un euro! – Protestó. – A veces hasta se queda sin tinta a mitad de las frases y ahora resulta, ¿que hace que mis dibujos cobren vida?

– Si se puede llamar dibujo a… – Se calló al ver su mirada.

– ¿Y ahora qué hago yo con esto? Podría venderlo a la televisión, ¿no? Podría venderlo por varios millones…

– Podrías crear un ejército y dominar el mundo. – Dijo el muñeco.

– ¡podría crear una horda y conquistar el mundo!

Los días que siguieron apenas se la vio. Compró rollos de papel enormes por internet y se pasó el resto de días dibujando frenéticamente. Cuando volvió a salir a la calle iba seguida por cientos de muñecos palos gigantes. El primero que creó iba sentado en su hombro.

– Yo no me quiero meter, pero estos… secuaces tuyos no imponen nada.

Varios de ellos cojeaban pues tenían las piernas dibujadas desiguales y muchos de ellos tenían expresiones extrañas en la cara.

– ¡Compañeros! – Gritó ella. – Acercaos y escuchadme. Os he creado para conquistar juntos este mundo, ¡acabaremos con todo y yo me quedaré con las casas con piscina! – Esperó que la vitoreasen pero nadie dijo nada.

– ¿Las casas con piscina? ¿Esa es tu idea de conquistar el mundo? ¿Nada de esclavos, empezar a ver las cosas de otra manera, días negros y llenos de terror? – Dijo uno de los muñecos.

– Eso, eso, ¿nos has traído a aquí para eso? Pues vaya… – se notaba la desilusión en su voz.

– Espera, déjame a mí. –Le dijo el muñeco pequeño que aún estaba sentado sobre su hombro. – ¡Hermanos, escuchadme! Ella os ofrece piscinas, os quiere destruir, ¡sois de papel! – Hubo un grito indignado entre la multitud. – ¡pero seguidme a mí y tendréis más! Tendréis colores buenos, sitios sin humedad para vivir, ¡y sin luz solar! – Se empezó a escuchar un barullo de aprobación entre la masa. – Yo os digo, ¡encerrémosla en su casa! ¡Raptemos a un buen dibujante y que nos restaure! Estarán todos bajo nuestro poder.

– ¡No podéis hacer eso! ¡Yo os he creado!

– Y no te guardaremos rencor por ello, pero ahora ha llegado nuestra hora.

ALTER EGO.

51e4947817ad20b1b836e3dea8cbcc23

No podía soltar el bolígrafo. Rayó la mesa, el suelo, las paredes, todo lo que le rodeaba. Salió a la calle y continuó escribiendo. Escribiendo, escribiendo, por el arcén, por la carretera, en el paso de cebra y en los anuncios. El bolígrafo lo tenía dominado y no deseaba pararse. Tenía que sacar todo lo que tenía dentro, todo lo que le llenaba. Aún cuando si se paraba a pensar se sentía vacío, hueco, no encontraba nada que sacar. Por eso dejaba que el bolígrafo se moviera solo y le dijera qué escribir, qué decir y cómo.

La gente ni lo miraba, pasaban de largo sin prestar atención a nada. Él escribió y escribió hasta llegar a una colina. Allí se tumbó agotado. Se estaba poniendo el sol. Se sentó y se abrazó las piernas con los brazos, esperando, alguien llegaría. Empezó a ponerse nervioso sin saber por qué. Se escucharon unas pisadas que se acercaban, no se giró para ver quién era, ya lo sabía, estaba acordado de antemano. Se sentó a su lado y ambos guardaron silencio, disfrutando de la energía cambiante que pasaba del miedo a la calma.

– Pensé que darías más miedo. Pero eres muy bella.

– No todos dicen eso, solo los que llegan a mí en calma.

– Yo estoy preparado, caminemos juntos.

– ¿No tienes miedo? No es malo sentirlo, todos lo sienten ante mí aunque muchos lo nieguen. Todos temen a la muerte, a la oscuridad, al dolor, y yo soy un poco todo ello. Teme pues, yo no te voy a juzgar, solo tú puedes hacerte eso. Nunca lo he entendido.

– ¿El qué?

– Juzgaros, a vosotros mismos. Es normal tener miedo, huir del dolor, no ver en la oscuridad y no saber qué sendero seguir ante todos los que van apareciendo por el camino. En cambio, rechazáis todo eso llamándolo debilidad y veneráis lo que concebís como valentía. Pero todo está dentro de vosotros y sale sobre todo cuando me veis venir.

Él se quedó pensativo y callado. Aún resonaba por encima de ellos el eco de su voz. La soledad lo miró a los ojos. Desde hacía un rato algo lo carcomía por dentro. Es verdad que se había acercado sereno, tranquilo, pero ahora una duda se asomaba por los ojos de la soledad y él la percibía como suya.

– ¿Tienes miedo? – Le preguntó él a ella.

– Solo puedo alimentarme del vacío de los demás, de su dolor. Muy pocas veces me alimentan con una sensación de calor, de abrazo y cariño, pues los que más frenéticamente me buscan, más tardan en encontrarme.

– Eso no tiene sentido, si quieres estar solo, lo estás.

– ¿Eso crees? La gente confunde lo que quiere, juegan con ellos mismos, sin saberlo. Piden algo y al momento cambian de opinión, pero su mente sigue buscando lo primero que pidieron, tardan golpes y golpes en darse cuenta de que no era exactamente lo que buscaban, y que hacía mucho tiempo que lo sabían. A veces siguen, por costumbre, quizás.

– Pero yo no tengo miedo.

– ¿Cuánto más vas a engañarte?

Y la oscuridad lo llenó todo, el silencio inundó sus sentidos y solo su mente, sin cuerpo, flotando.