ZXM

“Escribo en esta hoja de libreta pues creo firmemente que es imposible que me espíen por aquí. Sé que han estado siguiéndome últimamente, pues estoy en posesión de la verdad. La única y espeluznante Verdad. Lo dejaré aquí escrito por si me matan, pues creo que me están drogando a través de la comida cada vez que me despisto para poder matarme poco a poco.

Lo vi todo claro hace poco, já, ¡es tan simple! No tan clara como la de las naranjas con ombligo pero… Lo vi todo claro un día mientras calentaba mi comida en la oficina. El plato giraba y giraba, calentándose, mientras le daba la luz, y lo vi. Es el mismo mecanismo. ¡La tierra está dentro de un microondas! La tierra gira y se va produciendo el calentamiento global que no es otra cosa que la tierra cocinándose. ¡Nosotros no crecemos, nos cocinamos! ¿Cómo no lo hemos visto antes?”

Alzó la mirada de la libreta y la posó en unos hombres que charlaban animosamente cerca de él. Estaba sentado esperando el autobús que iba con retraso. Desde hacía un tiempo cada día cogía uno diferente para volver a casa. Pasó la hoja nerviosamente y escribió pulcramente.

“Lista de la compra:

  • Yogur.
  • Café.
  • Mermelada.”

Levantó la vista, los hombres habían pasado de largo y doblado la esquina. Volvió a la página anterior.

“Intentan averiguar lo que escribo, pero ya los tengo calados, se quiénes son. Sus movimientos no me engañan, aunque he de decir que actúan muy bien. Ayer atrapé a uno de ellos revisando mis papeles. Ella afirmó rotundamente ser la mujer de la limpieza, pero vi una sonrisa asomar por sus labios cuando se fue. “

Se subió al autobús y guardó la libreta en la mochila que llevaba. Un hombre se sentó a su lado y apretó más fuerte su mochila contra el pecho. Nunca habían intentado acercarse a él tanto. Lo miró de reojo y le pareció que el hombre apartaba la vista de él rápidamente, pero lo había pillado: era uno de ellos seguro.

Se bajó en la siguiente parada y el hombre también. Aceleró el paso mirando constantemente hacia atrás. Le estaba siguiendo. Apenas podía pensar en nada más que correr. Aceleró más el paso y se escondió en un callejón. Esperó a que el hombre pasara de largo y, cuando salió, no había indicios de él por ninguna parte.

Llegó a casa y saludó a su gato. Le puso comida y se sentó en su escritorio.

“Mañana propagaré la información, todo el mundo podrá saber la verdad y exigir respuestas. Les enviaré cartas a todos, lo contaré en las calles. Casi me apena que no puedan hacer nada más para pararme.”

Escuchó un ruido en la cocina, no levantó la vista pues supuso que era el gato, pero un ruido a su lado le hizo levantarse de golpe. A su lado estaba el gato con los pelos erizados y gruñendo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s